Carta de despedida para el 2020.

by - jueves, diciembre 31, 2020




Comenzaste como cualquier año, eran las primeras campanadas que escuchaba lejos de mi hogar, era el primer 'Feliz año' que recibía sin el abrazo de mi madre. Me hiciste ahogarme en nostalgia, mientras todo esto ocurría solo reías en silencio porque sabías muy bien el guión que estaba escrito.

Como viaje de despedida me regalaste Ibiza, me hiciste sentirme en casa, en mi playa, en mi elemento. Pusiste a sonar mi canción favorita y como final de serie, me dejaste sentado en la orilla mientras agradecía lo maravilloso que era vivir. 

Me diste a entender que todo mejoraría, que los problemas que me quitaban el sueño ya no existirían, que con el paso de los días serían problemas tontos por los cuales no debía preocuparme.

Me citaste en el centro, con la excusa de ver a mi banda favorita, me tomaste de la mano y me repetías sin parar que todo estaría bien. Me llevaste a los lugares que más me gustan de Madrid, me juraste amor eterno, me hiciste sentir mariposas en todo el cuerpo.

Me dejaste tirado días más tarde en el hospital, te reíste de lo incrédulo que soy. ¡Este era tu plan! Dejarme a mi vuelo cuando el vendaval ocurriera. No lo hiciste solo conmigo, enamoraste a muchas almas más y dejaste que la corriente hiciese con ellas lo que quisiera. Eso jamás te lo perdonaré. 

Me tomaste la mano de nuevo, ya no eras el mismo, estabas cegado por tu sed de venganza. Me mostraste mis demonios más escondidos, mis miedos más profundos, aquello que no le he contado ni a mi madre. Intentaste meterme miedo, intentaste hacerme llorar, desesperarme, quebrarme, doblegarme. Así decidí dejarte, si te querías hundir tenías que hacerlo solo. Ya en mi pecho no quedaba espacio para una desilusión más.

Volví, abrí los ojos aquella tarde de abril y aunque estaba molido por los golpes que me habías dado, logré ponerme en pie. Porque no ganarías, porque lo peor ya había pasado.

Vi la sonrisa de mi madre, sus lágrimas, a mi tía con sus chistes, a mi abuela con sus oraciones y me di cuenta que por esto era capaz de volver mil veces. 

Aprendiste que esta es mi vida y la bailo al son que quiera. Aprendiste que yo decido cuando marcharme. Aprendiste que ni tú, ni el 2017 han podido conmigo.

Intentaste enamorarme de nuevo, intentaste mediar regalándome todo aquello que había pedido en mi carta de deseos, sin embargo olvidaste que cuando tomo una decisión no hay vuelta atrás.

Si tuviese que agradecerte lo haría por todas las veces que me dejaste demostrarte y demostrarme lo inmenso que soy, que estoy aquí para cumplir mi misión, que ahora es que me queda camino por recorrer.

Adiós, 2020. Fuiste un año de mierda, pero todo valió la pena.

Brindemos por los que están,
por los que volaron, por ti, por mí.
Hoy más que nunca, ¡Salud!




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